Prohíben propinas obligatorias; negocios se exponen a multas de hasta 3 millones de pesos

La Profeco reiteró que ningún restaurante, bar o cafetería puede incluir cargos por propina sin el consentimiento del consumidor, al considerar esta práctica abusiva y sancionable.

Por Luis Carlos Bravo

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) reforzó su llamado a los establecimientos de alimentos y bebidas para recordar que la propina en México es completamente voluntaria y que no puede incluirse de manera automática en la cuenta de los clientes. La dependencia advirtió que cualquier cobro realizado sin autorización constituye una práctica comercial abusiva.

La aclaración aplica para restaurantes, bares y cafeterías, donde algunos negocios acostumbran sugerir o agregar un porcentaje por concepto de propina al momento de presentar la cuenta. Profeco enfatizó que la decisión de otorgar una gratificación corresponde exclusivamente al consumidor y no puede condicionarse bajo ninguna circunstancia.

De acuerdo con la autoridad, ningún establecimiento tiene permitido incluir la propina de forma directa en el ticket, presentarla como un cargo obligatorio al pagar con tarjeta o efectivo, ni condicionar la atención o la entrega del consumo al pago de un monto adicional.

El sustento legal se encuentra en el artículo 10 de la Ley Federal de Protección al Consumidor, que prohíbe prácticas comerciales coercitivas o abusivas. En ese sentido, el cliente únicamente está obligado a pagar el precio previamente convenido por los productos o servicios que solicitó.

Profeco también recordó que los negocios que incumplan con estas disposiciones pueden ser objeto de sanciones económicas que van desde unos cientos de pesos hasta superar los 3 millones de pesos, dependiendo de la gravedad de la infracción, la reincidencia y el impacto causado al consumidor.

Aunque en México existe la costumbre de dejar entre el 10 y el 15 por ciento del consumo como reconocimiento por un buen servicio, la dependencia insistió en que se trata únicamente de una práctica social y no de una obligación legal. “Cuando la propina se vuelve obligatoria, pierde totalmente su sentido”, reiteró la autoridad.

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