Además de su agenda político social, Toño Astiazarán vendría a la ciudad a sentarse en la mesa con las cabezas de los partidos opositores al gobierno, en un encuentro que perfila posibles acuerdos rumbo al 2027
Luis Carlos Bravo
En San Luis Río Colorado iniciaría el movimiento Todos Unidos contra Morena (Tumor), que no es más que la alianza de todo aquello que no huela al partido que fundó Andrés Manuel López Obrador, es decir PRI, PAN, Movimiento Ciudadano y en sus limitados alcances el Partido Sonorense. La lectura es simple pero no por ello menor. Se trata de un intento por reagrupar fuerzas que durante años compitieron entre sí y hoy parecen encontrar en un adversario común la razón suficiente para sentarse a dialogar.
En gran parte la visita de Antonio Astiazarán a la ciudad radica en ello, en sentarse en la mesa junto a las dirigencias de los partidos antes mencionados para definir el rumbo que pueden tener en común o no. No es una reunión casual ni una gira más. Es el tanteo político de cara a lo que viene, un ensayo de lo que podría convertirse en una estrategia formal rumbo al 2027.
Morena no solo busca la permanencia al frente del Gobierno del Estado, sino que va por esos pocos espacios que no tiene en la bolsa. Las diputaciones locales, las federales y sobre todo la alcaldía de Hermosillo se convierten en piezas fundamentales dentro de ese tablero. Precisamente ahí radica la relevancia de Astiazarán, no solo como alcalde, sino como figura que puede aglutinar o dividir dependiendo de cómo se muevan las fichas.
Para nadie es un secreto que además de la labor política y social a la que viene el aspirante panista, también se reunirá con personajes como Enrique Reina, Martín Ortega, Paco Ochoa, Rebecca Ching, Jorge Rodríguez y Juan Carlos Gaeta, entre algunos priistas. Nombres que puestos sobre la mesa son algo más que la intención de construir un bloque.
Será una sorpresa para muchos verlos reunidos la tarde-noche de mañana viernes en el hotel Mirra, antes Araiza. Pero más allá de la foto lo verdaderamente importante será lo que no se vea. Los acuerdos, las diferencias y sobre todo la viabilidad real de un movimiento que aunque hoy se plantea como oposición deberá demostrar si tiene sustancia o si se queda únicamente en un nombre tan provocador como su acrónimo.





