Del PRI al Partido Sonorense y ahora al Partido Verde, los hermanos Gaeta aparecen caminando al lado de Morena. Su llegada podría cambiar los equilibrios políticos rumbo al 2027, particularmente para Hilda Herrera, quien se perfila como aspirante natural del Verde a la diputación local por el Distrito 2.
Por Luis Carlos Bravo
La visita de Lorenia Valles a San Luis Río Colorado dejó varias lecturas políticas, pero hubo una imagen que particularmente llamó mi atención: la presencia de los hermanos Juan Antonio y José Carlos Gaeta Covarrubias, dos personajes cuya historia política está profundamente ligada al PRI.
Especialmente Juan Antonio, mejor conocido como El Gaeta, quien durante la administración de Claudia Pavlovich se desempeñó como agente fiscal y representante de la gobernadora en esta frontera. Los Gaeta tienen historia, relaciones y, sobre todo, capital político.
Lo curioso es el recorrido político que ahora los coloca en el Partido Verde, caminando al lado de Morena. Una jugada que, sin temor a equivocarme, lleva la mano de Maloro Acosta. Para beneplácito de unos y disgusto de otros.
Porque si algo ha caracterizado a los Gaeta es su presencia en distintos escenarios políticos. Hace poco vimos a Juan Antonio junto a Lupita Soto, dirigente estatal del PRI, en las propias oficinas del tricolor. Antes acompañó al diputado federal Manuel Baldenebro durante su pasada campaña electoral, con quien mantiene una amistad personal y, según me cuentan, suele ser disciplinado con sus movimientos políticos.
Su hermano José Carlos tampoco se ha quedado quieto. Hasta hace poco se le identificaba como dirigente municipal del Partido Sonorense y operador político cercano a Ali Camacho y Antonio Astiazarán. Es decir, fue José Carlos quien transitó por el Partido Sonorense antes de este nuevo acercamiento al Verde.
Ahora los dos aparecen en la órbita del Partido Verde Ecologista de México. Y aunque todavía no existe un nombramiento oficial, la información que tengo apunta a que Juan Antonio Gaeta asumirá próximamente la dirigencia municipal de ese partido.
¿Los Gaeta son un mal necesario para la Cuarta Transformación? ¿Su incorporación representa una ganancia electoral o una contradicción política? Porque una cosa es sumar perfiles y otra muy distinta es explicar cómo quienes durante años estuvieron vinculados al PRI terminan convertidos en aliados del movimiento que tanto lo cuestionó.
Pero hay otro detalle que, desde mi perspectiva, merece especial atención: ¿qué va a pasar con Hilda Herrera?
Hilda mantiene una posición dentro de la estructura distrital del Verde y, hasta ahora, parecía perfilarse como la candidata natural de ese partido a la diputación local por el Distrito 2.
Sin embargo, la llegada de los Gaeta podría cambiar las reglas del juego. No estamos hablando de dos personajes que llegan solos, sino de operadores con relaciones políticas, capacidad de negociación y vínculos con personajes que también tienen intereses rumbo al 2027.
Y aquí es donde el asunto se pone interesante. Si Juan Antonio Gaeta mantiene su cercanía con Manuel Baldenebro y ahora suma una posición de liderazgo dentro del Verde, ¿cómo se modificarán los equilibrios internos del partido? ¿Quién tendrá realmente la última palabra cuando llegue el momento de definir las candidaturas?
Porque, a mi parecer, Hilda Herrera podría ser una de las principales afectadas por este nuevo acomodo político, aun cuando hasta ahora ha mantenido su espacio dentro de la estructura partidista.
No necesariamente porque los Gaeta busquen desplazarla, sino porque su incorporación abre la puerta a nuevas negociaciones, compromisos y posibles aspirantes que antes no estaban contemplados.
En esto, cada incorporación trae consigo nuevos equilibrios, intereses y preguntas sobre el reparto de espacios. Y cuando se trata de candidaturas, difícilmente alguien llega sin expectativas.
Los Gaeta ya están dentro. Hilda Herrera tendrá que estar muy atenta a lo que viene.
El que entendió, entendió.





