En los cafecitos, desayunos y pláticas de la grilla local comienza a circular con más fuerza el nombre de Manuel Baldenebro. El experimentado político no es ningún improvisado y, mientras algunos apenas buscan acomodo rumbo al 2027, él parece tener claro cómo mover sus piezas para disputar la candidatura de Morena a la presidencia municipal de San Luis Río Colorado.
Por Luis Carlos Bravo
En política hay personajes que no necesitan hacer demasiado ruido para mantenerse vigentes. Manuel de Jesús Baldenebro Arredondo es uno de ellos. El Balde, como muchos lo conocen, tiene suficiente colmillo para saber cuándo aparecer, cuándo guardar silencio y, sobre todo, cuándo comenzar a mover sus piezas. Y todo indica que ya empezó a hacerlo.
En los cafecitos, desayunos y pláticas de la grilla local, su nombre vuelve a aparecer entre los posibles aspirantes a la presidencia municipal de San Luis Río Colorado. No es para menos. Hablamos de un político que ya gobernó este municipio y que ha ganado tres elecciones consecutivas para diputado federal, construyendo una trayectoria que pocos de los actuales aspirantes pueden presumir.
Pero lo interesante no es solamente su experiencia electoral, sino las relaciones políticas que ha cultivado durante todos estos años. Baldenebro mantiene vínculos con personajes importantes de la política nacional, entre ellos Ricardo Monreal, además de conocer bien los caminos de la política sonorense y los espacios de interlocución con el gobierno que encabeza Alfonso Durazo.
Y es precisamente ahí donde pudiera estar una de sus principales fortalezas. El Balde tiene colmillo político, pero también una trayectoria que le permite conocer los retos que enfrenta San Luis Río Colorado. Ya fue alcalde, ha ocupado en distintas ocasiones una curul en el Congreso de la Unión y ha construido relaciones importantes en las altas esferas del poder. Por eso, su aspiración de regresar a la presidencia municipal no sería solamente una cuestión de volver a ocupar el cargo, sino de aprovechar su experiencia y sus vínculos políticos para gestionar recursos, abrir puertas y conseguir resultados que se traduzcan en beneficios para los sanluisinos.
Claro que el camino no está despejado. Dentro de Morena hay otros personajes que también tienen aspiraciones y que, llegado el momento, buscarán convertirse en los abanderados del movimiento. Entre ellos está el actual presidente municipal, Iván Sandoval Gámez, quien tiene la posibilidad de buscar la reelección, además de otros perfiles que comienzan a levantar la mano.
Por eso resulta interesante observar cómo se está moviendo el grupo político de Baldenebro. Uno de los nombres que aparece en este escenario es el de Juan Antonio Gaeta, quien acompañó al diputado federal durante su pasada campaña electoral y mantiene con él una amistad personal. Me cuentan que Gaeta es bastante disciplinado con los movimientos políticos que realiza El Balde y que difícilmente da un paso sin tomar en cuenta las decisiones de su amigo.
Tampoco hay que perder de vista los espacios desde los cuales se construyen relaciones y estructuras políticas, incluyendo aquellos vinculados con la Universidad Tecnológica de San Luis Río Colorado. En la política local, las amistades, las lealtades y los grupos de trabajo suelen tener un peso importante cuando llegan los momentos de definición.
Ahora bien, una cosa es tener experiencia, relaciones y estructura, y otra muy distinta conseguir la candidatura. Morena tiene sus propios mecanismos de selección y, aunque Baldenebro cuenta con un historial electoral importante, también deberá demostrar que conserva respaldo ciudadano y capacidad de convocatoria frente a quienes aspiran al mismo espacio.
Sin embargo, sería un error subestimar a un político que ha sabido mantenerse vigente durante tantos años. Baldenebro conoce las campañas, entiende las negociaciones y sabe que las candidaturas no siempre se construyen únicamente con popularidad, sino también con acuerdos, relaciones y capacidad para operar políticamente.
En esto, la experiencia puede convertirse en una ventaja, pero también representa una responsabilidad. Quien ya tuvo la oportunidad de gobernar conoce las dificultades que enfrenta el municipio y sabe que la ciudadanía espera mucho más que discursos. San Luis necesita resultados, inversión, gestión y soluciones a problemas que llevan años esperando respuesta.
Yo solo digo esto. Baldenebro está jugando sus cartas y, por lo pronto, nadie debería descartarlo. Porque cuando un político tiene tantos años recorriendo los pasillos del poder, conoce las reglas del juego y todavía conserva aspiraciones, lo menos prudente sería pensar que está participando solamente para hacer presencia.





