La militante de Morena destacó el crecimiento de la participación femenina en los espacios de decisión y aseguró que las mujeres tienen hoy la responsabilidad de honrar las luchas de quienes abrieron camino.
Luis Carlos Bravo
San Luis Río Colorado, Sonora.- “Las mujeres no estamos para ver la historia, estamos para escribirla”, expresó Adriana López Alcalá al hablar sobre el momento que vive la participación femenina en la política y en la administración pública de México.
Militante de Morena y actualmente con responsabilidades dentro de la estructura estatal de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), López Alcalá consideró que México atraviesa una etapa en la que las mujeres han ganado espacios que durante décadas estuvieron predominantemente ocupados por hombres.
Durante entrevista, señaló que la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia de la República representa uno de los principales ejemplos de este cambio, pero destacó que el avance femenino también puede observarse en cargos directivos, coordinaciones y otras posiciones dentro del servicio público.
“Claro que es tiempo de mujeres”, sostuvo. Agregó que cada vez son más las mujeres que ejercen responsabilidades públicas y que han demostrado su liderazgo “con honestidad, con fuerza”.
Para López Alcalá, ocupar actualmente estos espacios implica también una responsabilidad histórica. Recordó que generaciones anteriores de mujeres lucharon por acceder a posiciones de liderazgo y consideró que quienes hoy tienen esa oportunidad deben desempeñarlas de la mejor manera para honrar ese camino.
La morenista también expresó su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum, de quien dijo ha dignificado el cargo y realizado un buen trabajo al frente del país. Incluso, al ser cuestionada sobre qué tan identificada se encuentra con el movimiento político al que pertenece, respondió sin titubeos: “Mucho”.
Aunque sus aspiraciones políticas no necesariamente se concentran en el proceso electoral de 2027, López Alcalá dejó abierta la puerta hacia el futuro. De cara a 2030, visualiza un escenario con una participación todavía mayor de las mujeres en las decisiones políticas y los espacios de representación.
Su mensaje, más allá de una aspiración personal inmediata, apunta hacia una generación de mujeres que busca no limitarse a observar los cambios políticos y sociales, sino participar directamente en ellos.
“Las mujeres no estamos para ver la historia, estamos para escribirla”, sentenció.




