Con 25 años de trayectoria como bombero y rescatista, Roberto Lerma sufrió un accidente durante la atención de un incendio estructural. Hoy, agradecido y en recuperación, reafirma su compromiso con salvar vidas.
Luis Carlos Bravo
Más de la mitad de su vida la ha dedicado a servir a los demás. Ayer, esa vocación volvió a ponerlo a prueba. El capitán de bomberos Roberto Lerma, uno de los elementos más conocidos y apreciados por la comunidad, sufrió un accidente mientras atendía el reporte de una vivienda incendiada, hecho que generó una fuerte conmoción entre ciudadanos y cuerpos de emergencia.
De acuerdo con su testimonio, el siniestro se concentraba en el área superior del inmueble, entre el techo y el cielo raso, sin presencia visible de fuego en la parte baja. Junto a sus compañeros, realizaba labores de remoción y ventilación cuando comenzaron a escucharse crujidos en la estructura. Segundos después, parte del material estructural colapsó.
“Gracias a Dios estaba agachado”, relató. La estructura no colapsó por completo, pero sí lo suficiente para impactar directamente sobre su casco de seguridad, el cual absorbió el golpe. Ese detalle fue determinante para evitar consecuencias mayores. “El casco me salvó”, afirmó.
Tras el accidente, Lerma fue atendido de inmediato por personal médico. Reconoció la pronta respuesta del sistema de atención y señaló que, a pesar del susto, los protocolos funcionaron. Aún bajo los efectos del medicamento, recibió mensajes y llamadas de apoyo que —dice— no olvidará.
En ese contexto, expresó su agradecimiento al presidente municipal, Iván Sandoval, quien estuvo pendiente de su estado de salud, así como a su amigo Alejandro Gonzalez, agente fiscal, por el acompañamiento constante durante las horas posteriores al incidente.
Roberto Lerma no es ajeno al riesgo. Con 39 años de edad, acaba de cumplir 25 años como bombero, una carrera que inició en corporaciones rurales y que lo llevó a integrarse y comandar agrupaciones como Cruz Roja, cuerpos de rescate voluntarios y batallones especializados. Actualmente se desempeña como capitán de bomberos municipales.
Incluso, recordó que en diciembre de 2024 fue reanimado mediante maniobras de RCP tras otro accidente de trabajo, una experiencia que, lejos de alejarlo, reforzó su convicción. “Esto me sacó de la calle, me dio rumbo. Me gustó ayudar y aquí me quedé”, compartió.
Lejos de pensar en retirarse, Lerma asegura que no se ve haciendo otra cosa. El rescate, el servicio y la emergencia siguen siendo su pasión. “Lo disfruto todo”, dice, consciente de que cada llamado implica riesgo, pero también la posibilidad de salvar una vida.

Roberto Lerma, capitán de bomberos, durante una jornada de atención a emergencias. El casco de seguridad fue clave para protegerlo durante el accidente. / Cortesía





