Rubén González Aguayo, un diputado faltista, improductivo y que se hace el tonto solo

El diputado del Distrito 2, Rubén González Aguayo, ha optado por una representación selectiva: aparece donde le conviene políticamente y se ausenta donde tiene obligación. San Luis Río Colorado y el Golfo de Santa Clara siguen esperando a un diputado que prometió estar y no volvió.

Por Luis Carlos Bravo

Rubén González Aguayo se ha convertido en el diputado más faltista y menos productivo de la actual legislatura. Invisible en el Congreso, ausente en el territorio y sin resultados legislativos que presumir, su papel como representante del Distrito 2 ha quedado reducido a la mínima expresión. Un diputado que no está, que no gestiona y que no cumple.

El Distrito 2 no es pequeño ni homogéneo. Abarca Puerto Peñasco, Sonoyta, una parte importante de San Luis Río Colorado y el Golfo de Santa Clara. Sin embargo, en la práctica, González Aguayo ha decidido representar solo una fracción del distrito: aquella que le resulta políticamente rentable. San Luis Río Colorado, pese a su peso poblacional, económico y social, simplemente no figura en su agenda.

Y aquí es donde entra el punto central: el diputado no ignora su responsabilidad, la conoce perfectamente. Él sabe —porque así lo dicta la función pública— que su trabajo no se limita a hacer presencia mediática donde le conviene, sino a recorrer todo su distrito, escuchar a los ciudadanos, recoger impresiones, atender demandas y llevarlas al Congreso del Estado para traducirlas en gestión, iniciativas y resultados.

Decir que “se hace el tonto” no es un insulto gratuito, es una descripción política. Se hace el tonto porque sabe que debe venir a San Luis Río Colorado y no viene. Se hace el tonto porque entiende que debe escuchar a la gente y prefiere no hacerlo. Se hace el tonto porque reconoce que su responsabilidad es representar a todos, pero actúa solo para unos cuantos.

Lo más contradictorio es que él mismo dejó constancia pública de esa obligación. El 4 de septiembre de 2024, ya como diputado electo, comentó en una publicación del alcalde Iván Sandoval: “Es una obligación de mi parte venir a ponerme a las órdenes… Formaremos un gran equipo para alcanzar las metas y quedar bien con el pueblo.” Hoy, esas palabras pesan más por lo que no cumplió que por lo que prometió.

La explicación parece evidente. Su aspiración política está claramente puesta en la alcaldía de Puerto Peñasco. Y cuando un cargo se usa como trampolín, el diputado se vuelve selectivo: aparece donde está su próximo electorado y desaparece donde no le suma. San Luis Río Colorado no le sirve para su siguiente paso, y por eso lo ignora.

Pero el mandato popular no se ejerce a conveniencia. Un diputado no puede escoger a qué parte de su distrito representar y a cuál olvidar. Hacerlo no solo es irresponsable, es una falta de respeto para quienes confiaron su voto.

Rubén González Aguayo no es un diputado que no sabe lo que tiene que hacer. Es un diputado que, sabiéndolo, prefiere hacerse el tonto.

Rubén González Aguayo, diputado del Distrito 2, señalado por su ausencia territorial y su nula presencia en San Luis Río Colorado, pese a que forma parte de los municipios que representa.

Compártelo :