La implosión que dejó Toño Astiazarán en San Luis

Hace unos meses, el alcalde de Hermosillo logró reunir y entusiasmar a liderazgos locales del PRI y del PAN que llevaban tiempo alejados de la actividad política. Hoy, una decisión de su propio equipo parece haber generado el efecto contrario.

Por Luis Carlos Bravo | Columna de opinión 

San Luis Río Colorado, Sonora.- La reciente visita de Toño Astiazarán a San Luis Río Colorado dejó mucho más que reuniones, fotografías y discursos. También dejó lo que parece ser una implosión entre los liderazgos locales del PAN y del PRI que se habían acercado a su proyecto político, provocada por una decisión del propio alcalde de Hermosillo o de su equipo cercano. La designación de Rebecca Ching Hurtado como coordinadora municipal de Sonora con Todo dejó señales de inconformidad entre algunos personajes de ambos partidos, quienes, conforme avanzaron los eventos, fueron desapareciendo de la escena.

Hace algunos meses, Toño estuvo en esta ciudad y consiguió algo que no parecía sencillo. Reunió a priístas y panistas, acercó a figuras que llevaban tiempo alejadas de la actividad política y, sobre todo, logró despertar nuevamente el ánimo de quienes parecían haber perdido el interés en participar. En aquella ocasión, Astiazarán se anotó un gol. Consiguió reunir a personajes de distintas corrientes y transmitirles entusiasmo alrededor de su proyecto.

Ahora, sin embargo, el escenario parece distinto. Lo que meses atrás había logrado unir, durante esta visita mostró señales de división. Y eso es justamente lo que entiendo por una implosión, una ruptura que comienza desde adentro, cuando las decisiones tomadas al interior de un grupo terminan debilitando la unidad que tanto trabajo costó construir. No se trata de un ataque de sus adversarios, sino de un posible desencuentro entre quienes hasta hace poco parecían caminar en la misma dirección.

Invitado por Sonora con Todo, asociación civil encabezada por Pascual Soto que se ha convertido en una plataforma de encuentros ciudadanos para Astiazarán, el alcalde de Hermosillo continúa recorriendo distintos municipios de Sonora con la intención de ampliar su presencia y aceptación entre la población, mientras llegan los tiempos electorales de 2027. A través de foros, reuniones y actividades públicas organizadas bajo el nombre de esta agrupación, ha encontrado una vía para promover su proyecto político sin presentarlo formalmente como una campaña electoral.

En el foro Ciudades que Inspiran estuvieron los exalcaldes Enrique Reina y Florencio Díaz, Martín Ortega, el regidor Alex Albelaiz, quien además preside el PRI local, y la regidora priísta Alejandra González, así como la regidora panista Ana Mayorquín. También acudieron figuras como Juan Antonio López Álvarez, Raúl González, mejor conocido como Lobitos, el doctor Bonifacio González, Joel Reina, Mario Guevara, Karina Silva, Sergio Bohon, Ángel Acacio, Carmelo Celaya, presidente del PAN local, el licenciado Gastélum y su hija Jessy Gastélum, Verónica Armenta y el diputado panista Juan Pablo Arenívar.

Pero desde ese primer encuentro hubo ausencias importantes. No estuvieron los expresidentes municipales Leonardo Guillén Medina y Jesús Bustamante, ni figuras de trayectoria como Álvaro Colosio, Enrique Carrasco, la exdiputada priísta Adriana Aceves y la exdiputada panista Lina Acosta, entre otros.

Ahí también estuvo Rebecca Ching Hurtado, recién salida de Movimiento Ciudadano, ocupando un lugar privilegiado junto a Astiazarán. Desde entonces pude observar rostros de inconformidad entre quienes llevan años defendiendo las siglas de sus partidos, incluso en los momentos más difíciles.

Hubo dos rostros que particularmente llamaron mi atención durante el foro. El del ex diputado Mario Guevara, panista de larga trayectoria que, después de un periodo alejado, regresó a las actividades de su partido, y el de Raúl González, mejor conocido como Lobitos. Mientras Toño Astiazarán llenaba de elogios y reconocimientos a Rebecca Ching, ambos mostraban expresiones que, desde donde yo los observaba, parecían reflejar un evidente descontento. Sus caras desencajadas contrastaban con los halagos que recibía la regidora recién incorporada al movimiento. No puedo asegurar lo que pensaban en ese momento, pero sus expresiones me dijeron mucho.

No comulgo con el PRI ni con el PAN, pero sí respeto profundamente a quienes mantienen sus ideales, aun cuando las circunstancias les resultan adversas. Una lealtad que, siendo sincero, ni siquiera sé si yo tendría estando en su lugar.

La carrera del domingo fue el segundo evento masivo que tuvo Toño Astiazarán en San Luis Río Colorado, una actividad que también realiza en distintos municipios del estado como parte de sus recorridos por Sonora. Sin embargo, para esta ocasión, aquella nutrida presencia de panistas y priístas que se observó durante el foro ya se había reducido considerablemente. Raúl González, Juan Antonio López Álvarez, Bonifacio González, Mario Guevara, Karina Silva, Sergio Bon, Ángel Acacio, Carmelo Celaya, el licenciado Gastélum, Jessy Gastélum, Verónica Armenta y el diputado Juan Pablo Arenívar, entre otros, ya no aparecieron.

Es cierto que convocar un domingo a las siete de la mañana no es tarea sencilla. Es día de descanso, de convivencia familiar y, para muchos, la única oportunidad de levantarse tarde. Eso podría explicar algunas ausencias, pero difícilmente lo que ocurrió después.

La verdadera señal llegó durante el nombramiento de Rebecca Ching como coordinadora municipal de Sonora con Todo. Ahí prácticamente desaparecieron los liderazgos locales de ambos partidos. Rebecca llegó acompañada por las cinco o seis personas que habitualmente la siguen en sus actividades, mientras que buena parte de los personajes que apenas una noche antes habían acompañado a Astiazarán simplemente no apareció.

Estuvieron Everardo López Córdoba, artífice de la agenda de Astiazarán en San Luis; Genaro Soto y Lesslie Pantoja, quien lleva años fuera de la ciudad y de la militancia panista local. Al final apareció Titilo Leyva. También alcanzó a llegar el diputado Juan Pablo Arenívar, quien, como suele decirse, llegó tarde, pero sin sueño. Y párele de contar.

Le pregunté directamente a Toño si había medido las consecuencias de entregar una posición tan importante a alguien que apenas unos días antes militaba en un partido distinto. Respondió que su movimiento no se trata de partidos ni de ideologías, sino de sumar personas y voluntades.

Le pedí que volteara a su alrededor y me dijera qué liderazgos panistas o priístas reconocía entre los presentes. Me mencionó a Everardo López Córdoba y a Lesslie Pantoja. Y ahí prácticamente se terminó el repertorio.

Además, no sé si Astiazarán tenga presente que Lesslie Pantoja lleva años fuera de la militancia local del PAN, por lo que su presencia no necesariamente refleja la participación del panismo que diariamente hace vida política en San Luis Río Colorado.

No puedo asegurar que todos los ausentes compartan el mismo motivo, pero después de observar lo ocurrido durante los tres encuentros, me resulta difícil interpretar aquella disminución de asistentes como una simple coincidencia.

Astiazarán tiene derecho a sumar a quien considere conveniente, pero los panistas y priístas que llevan años trabajando por sus partidos también tienen derecho a expresar su inconformidad ante las decisiones de un proyecto al que se les está invitando a sumarse.

Porque hay ocasiones en las que el descontento no necesita discursos, reclamos ni confrontaciones. Basta con dejar una silla vacía.

Y en esta visita, las sillas vacías terminaron diciendo más que muchos de los presentes.

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