Padres deben preparar emocionalmente a sus hijos para retomar la rutina escolar y mantenerse atentos a cambios importantes en su comportamiento, explicó Erick Granados, director de CEIN.
Por Luis Carlos Bravo
San Luis Río Colorado, Sonora.- El regreso a clases representa emoción para muchos niños y adolescentes, pero para otros puede convertirse en un periodo de preocupación, miedo o ansiedad ante el cambio de rutina, el regreso al salón y las nuevas exigencias escolares.
Erick Granados, director del Centro de Evaluación e Intervención Neuropsicológica (CEIN), explicó que los padres juegan un papel importante durante este proceso, principalmente al preparar a sus hijos con anticipación y escuchar cómo se sienten ante el inicio de un nuevo ciclo escolar.
Después de varias semanas de vacaciones, los menores deben nuevamente acostumbrarse a levantarse temprano, cumplir horarios, separarse de sus padres durante varias horas, convivir con compañeros y maestros y responder a nuevas responsabilidades académicas, situaciones que pueden provocar estrés o ansiedad.
Por ello, una de las principales recomendaciones es comenzar desde casa a hablar del regreso a clases de una manera positiva, pero sin minimizar los temores del niño. Preguntarle cómo se siente, qué le emociona y qué le preocupa puede ayudar a identificar aquello que está generando inseguridad.
También es importante recuperar poco a poco las rutinas de sueño, alimentación y horarios antes del primer día de clases, evitando que el cambio entre las vacaciones y la escuela ocurra de manera repentina.
Los padres deben mantenerse atentos durante las primeras semanas del ciclo escolar a cambios importantes de comportamiento, como irritabilidad constante, dificultad para dormir, dolores recurrentes de cabeza o estómago sin una causa aparente, llanto frecuente, aislamiento o una resistencia excesiva para asistir a la escuela.
Granados destacó que sentir nervios ante un nuevo ciclo escolar puede ser completamente normal; sin embargo, cuando el miedo o la ansiedad comienzan a interferir de manera significativa con la vida cotidiana del menor, es recomendable buscar orientación profesional.
La comunicación entre padres, maestros y especialistas también puede facilitar la adaptación, particularmente cuando existen condiciones del neurodesarrollo o cuando el niño presenta dificultades emocionales, sociales o de aprendizaje.
El regreso a clases no debe entenderse únicamente como comprar útiles, preparar uniformes y organizar horarios, sino también como un proceso emocional en el que los niños necesitan acompañamiento, seguridad y la posibilidad de expresar lo que están sintiendo.
Quienes requieran orientación, valoración o atención especializada pueden acercarse al Centro de Evaluación e Intervención Neuropsicológica (CEIN), ubicado en avenida Colima B y calle 30, en San Luis Río Colorado.




