Mientras unos se concentran en los discursos, otros prefieren poner atención a los detalles. Una visita inesperada, una fotografía compartida o un simple hashtag suelen decir tanto como una declaración pública. Y en tiempos en los que los partidos comienzan a mover sus piezas rumbo a 2027, cualquier señal termina generando conversación.
Por Luis Carlos Bravo
Hace unos días, Juan Antonio Gaeta Covarrubias reapareció en las oficinas del PRI durante la visita de la dirigente estatal Lupita Soto. Su presencia sorprendió y dio pie a distintas lecturas. ¿Está explorando un eventual regreso al partido que durante años impulsó buena parte de su proyección pública? ¿Fue enviado por el diputado Manuel Baldenebro, su amigo cercano y mentor político, para tomarle el pulso al escenario? ¿O simplemente pasó a saludar? Cualquiera de las tres hipótesis puede sostenerse.
Lo cierto es que Gaeta no es un perfil cualquiera. Su nombre está estrechamente ligado al deporte sanluisino, particularmente a la organización de torneos de fútbol, una actividad que le ha permitido construir reconocimiento y una imagen positiva entre un amplio sector de la ciudadanía. Si algún partido busca un perfil competitivo, difícilmente podría ignorarlo.
Por otra parte aparece Lina Acosta Cid. La exdiputada panista volvió a llamar la atención tras difundirse una fotografía junto a Martín Ortega Vélez, quien ha manifestado abiertamente su intención de buscar la candidatura de la alianza PRI-PAN a la alcaldía de San Luis Río Colorado.
Lina sigue siendo una de las figuras panistas que buena parte de la militancia y muchos ciudadanos quisieran volver a ver en una boleta, ahora dentro de un proyecto que realmente le permita competir por el triunfo. Al final de la legislatura en la que fue diputada, cuando llegó el momento de mostrar con hechos quién mantenía firme su honestidad y ética, fueron muy pocos los que superaron esa prueba. Entre ellos estuvieron Lina Acosta, Marta Camacho —quien ocupó temporalmente la curul tras la licencia de Célida López— y el diputado de Movimiento Ciudadano, Carlos García.
El detalle que terminó por despertar comentarios fue el texto de la publicación. Lina utilizó el hashtag #HagamosQueSuceda, una frase que en el escenario político local ha sido posicionada de manera constante por el alcalde César Iván Sandoval. ¿Fue una coincidencia? ¿Desconocimiento? ¿O simplemente un recurso sin mayor intención? Cada lector tendrá su propia respuesta.
Lo que sí parece claro es que el tablero político comienza a acomodarse mucho antes del arranque formal del proceso electoral. Algunos se dejan ver, otros mandan señales y otros más, quizá sin proponérselo, alimentan las especulaciones. Así ha sido siempre.
Y entonces vuelve la pregunta del título: ¿Hagamos que suceda…? ¿Qué, exactamente?




