Puerto Peñasco, el tablero rumbo a 2027

Sin declarar públicamente una aspiración por la reelección, Alejandro Verdugo llega al arranque de la carrera con un panorama que, hasta ahora, luce más despejado que complicado.

Por Luis Carlos Bravo

La política suele ser caprichosa. En ocasiones, las circunstancias cambian por completo el rumbo de una trayectoria. Ese fue el caso de Alejandro Verdugo, quien llegó a la presidencia municipal de Puerto Peñasco no tras ganar una elección para ese cargo, sino después de haber sido electo regidor y asumir la responsabilidad de concluir el trienio, luego de la separación del entonces alcalde Óscar Castro por motivos de salud.

Con ello no solo asumió el gobierno municipal. También heredó la posibilidad de buscar la reelección en 2027, una elección que será histórica por tratarse de la última ocasión en que las autoridades municipales podrán competir por un periodo consecutivo antes de la entrada en vigor de la reforma que elimina la reelección.

Aunque Verdugo nunca ha expresado públicamente su intención de buscar nuevamente la alcaldía, tampoco ha desmentido los rumores que lo colocan como un aspirante natural. Y en política, muchas veces los silencios también forman parte del mensaje.

Si hoy se hiciera una fotografía del escenario político, el panorama luce favorable para el actual alcalde.

Uno de los nombres que aparece en la conversación es el del diputado local Rubén González Aguayo “el diputado faltista”. Sin embargo, una eventual candidatura enfrenta un obstáculo importante. De acuerdo con información oficial obtenida vía transparencia al Congreso del Estado, durante el primer año de la actual Legislatura fue el diputado con mayor número de inasistencias a las sesiones.

A ello se suma que no ha sostenido una agenda pública constante en San Luis Río Colorado, municipio que forma parte del Distrito 2 al que representa. Las ocasiones en que se le ha visto en la ciudad han estado relacionadas principalmente con visitas institucionales del gobernador Alfonso Durazo o de la presidenta Claudia Sheinbaum, así como con actividades de carácter privado.

Otro nombre que aparece en el radar es el del regidor Lázaro Espinoza, emanado del PES, quien tampoco ha ocultado sus aspiraciones políticas. Sin embargo, hoy su papel parece estar más ligado a la negociación política que a una competencia real por la candidatura.

Fuera de Morena también hay actores que han levantado la mano. Alan Rentería continúa construyendo posicionamiento desde Movimiento Ciudadano, mientras que Kiko Munro ha comenzado a enviar señales de que le interesa volver a las boletas electorales. Sin embargo, hasta este momento ninguno de esos perfiles parece haber construido una plataforma política capaz de modificar de fondo el escenario que hoy se observa en Puerto Peñasco.

Por ello, más que una competencia consolidada, lo que existe es un panorama en el que Alejandro Verdugo parte con ventaja.

No solamente por la ausencia de un adversario claramente competitivo, sino porque ha logrado equilibrar dos tareas que pocas veces caminan de la mano: mantener una relación institucional con el Gobierno del Estado y, al mismo tiempo, recorrer las colonias y colocar sobre la mesa problemas históricos para Puerto Peñasco, como el relleno sanitario y la laguna de oxidación, asuntos que durante años permanecieron sin solución.

Nada de esto garantiza una victoria. Todavía falta tiempo y, en política, un año puede cambiar completamente el tablero.

Pero si hoy hubiera que responder quién parte con ventaja rumbo a la elección municipal de 2027 en Puerto Peñasco, la respuesta parece bastante clara.

La verdadera incógnita ya no es si Alejandro Verdugo podría competir con posibilidades reales de triunfo. La pregunta será si, de aquí al inicio formal de las campañas, surgirá algún proyecto político con la fuerza suficiente para disputarle esa posición.

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