La creadora de EO Boutique, Esther Ortiz, consolidó su marca a través de años de preparación, disciplina y un profundo amor por el diseño. Sus hijas, inspiradas por su camino, decidieron también integrarse al proyecto familiar.
Por Luis Carlos Bravo
San Luis Río Colorado, Sonora.– Lo que empezó como un apoyo a la tienda familiar terminó convirtiéndose en una historia completa de transformación personal y profesional. Así describe Esther Ortiz, fundadora de EO Boutique, el camino que la llevó del mundo de la contabilidad al diseño de moda y calzado.
En un inicio, Esther estudiaba contaduría, pero cuando su mamá le pidió hacerse cargo del negocio, decidió enfocarse de lleno en esa responsabilidad. Aunque ya ejercía como contadora, confiesa que sentía que algo le faltaba. Esa sensación la llevó a estudiar diseño de moda y posteriormente diseño de calzado, encontrando en la creatividad el rumbo que no sabía que necesitaba.
Una amiga cercana, la doctora y catedrática Karla Gámez, fue clave para que formalizara su proyecto. “Haz tu marca, lánzala”, le repetía. Y aunque ya tenía tiempo creando y vendiendo prendas, fue en ese momento cuando decidió consolidar oficialmente EO.
Parte fundamental del proceso creativo de Esther consiste en viajar a Guadalajara, ciudad donde selecciona personalmente telas, botones, hilos y texturas que definen la esencia de sus colecciones. Ahí toca, compara y decide qué materiales pueden funcionar para el clima de San Luis y para el estilo de sus clientas. En cuanto detecta que un diseño o material tiene potencial, arranca la colección completa. “No es solo ver algo bonito en una página y pedirlo. No somos así”, afirma.
Su dos hijas también encontraron inspiración dentro de este ambiente. Ámbar y Azul, quienes crecieron viendo el esfuerzo y la creatividad de su mamá, acompañaron a Esther a fashion shows, conferencias, capacitaciones y charlas sobre sostenibilidad textil. Aunque inicialmente una de ellas quería estudiar medicina, al ver la felicidad de su mamá, el trato de la industria y el entorno creativo, decidió cambiar de rumbo y estudiar publicidad y marketing para integrarse al proyecto de EO Boutique.
A lo largo de su camino, Esther ha aprendido a lidiar con éxitos, tropiezos y decisiones difíciles. “Cuando sé que un producto no va a funcionar, lo saco inmediatamente. Y cuando sé que va a ser top, lo tengo listo… no sé si es intuición, pero gracias a Dios casi siempre atino”, comparte.
Con el paso de los años, EO ha crecido no solo en diseño y variedad, sino también físicamente. Esther recuerda que la tienda comenzó literalmente en un pequeño cuarto, donde vendía “lo poquito que tenía” e incluso realizaba entregas casa por casa y negocio por negocio para sacar adelante el proyecto. Con el tiempo, la clientela fue aumentando y la operación empezó a necesitar nuevos espacios. Hoy, EO Boutique se ha convertido en un negocio amplio, de dos pisos y con áreas de almacén, que recientemente celebró 35 años de trayectoria.
Para Esther, ese crecimiento no se mide solo en metros cuadrados, sino en la historia, la disciplina y el amor que se han puesto en cada etapa del camino. Lo que fue un negocio familiar se ha convertido en una marca con identidad propia, sostenida por el talento, visión y sensibilidad de Esther Ortiz… y por una intuición que, como ella dice, “casi nunca se equivoca”.
Esther Ortiz, creadora de EO Boutique, combina diseño, intuición y selección personalizada de materiales para su marca. / Luis Carlos Bravo





